Érase una vez un niño ciego que no podía jugar con nadie porque no le dejaban y se metían con él.El único juguete que tenía era una canica.
En el mundo de los juguetes no era una canica cualquiera.Cincin era una canica dormilona a la que le gustaba ganar.
Un día la canica cayó en la chimenea y como se quemó salió volando y fue a parar a otra casa.En esa casa vivía un niño nuevo en la ciudad que tampoco tenía amigos y se puso muy contento al encontrar a Cincin.
Todos los día jugaban, pero Cincin estaba triste.El niño quiso ayudarla y Cincin le guió a su antigua casa.Allí conoció al niño ciego.
Los dos niños se hicieron muy amigos gracias a Cincin.
Javier Fernández 3ºA
Bonita historia.
ResponderEliminar