Había una vez tres cerditos que decidieron vivir juntos para siempre. Se construyeron en el bosque una casa de paja, pero había un problema. El lobo no quería más vecinos porque le daban mucho la tabarra, por eso fue y les destrozó la casa a soplidos.
Los cerditos no se desanimaron y se construyeron otra casa, pero esta vez de plástico. Un día, mientras los cerditos estaban comprando, el lobo aprovechó para quemarles la casa.
Ya cansados, los cerditos decidieron construir un hotel de ladrillos. El lobo fue, como siempre, a destruirlo. Al llegar a la puerta vio un cartel que decía “Buffet libre”, y pensó - ¡Uy, que hambre tengo! Voy a comer primero y luego destruiré el hotel –
Estuvo una hora comiendo unos platos deliciosos. - ¡Qué bueno está todo! Me va a dar pena destruir este hotel. –
- Pues no lo hagas – le dijo un cerdito que le estaba oyendo – Quédate a trabajar con nosotros. Te daremos el puesto de cocinero –
Al lobo le pareció buena idea, y desde entonces trabaja en el hotel. Como está muy ocupado ya no molesta a ningún animal del bosque.
FIN
Lariam García 4C
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